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Recomendaciones para una mejor gestión de emociones en contextos universitarios

Recomendaciones Para Una Mejor Gestión De Emociones En Contextos Universitarios

Somos seres emocionales. No hay momento en nuestro día a día en que nuestras acciones y pensamientos no estén condicionados por la forma cómo nos sentimos. A veces estas emociones potencian el cumplimiento de nuestros objetivos rutinarios, otras veces, por el contrario, aparecen como obstáculos. Procrastinar,  distraerse, estresarse o estar poco motivado son formas en cómo se manifiesta esta diferencia entre lo que queremos hacer y cómo nos sentimos. ¿Qué estrategias existen para reducir estas diferencias? ¿Cómo gestiono mejor mis emociones para que me permitan cumplir mis objetivos? El sábado 2 de abril se llevó a cabo el conversatorio sobre gestión de emociones en contextos estresantes organizado por el Área de Tutoría y Consejería de UFBI, en el que Gabriela Velarde (tutora), Kira Serguienko (psicóloga) y Marco Huamán (psicólogo) plantearon algunas ideas y recomendaciones que a continuación te resumimos.

Hay tres ideas claves que debemos entender antes de planear alguna estrategia para gestionar nuestras emociones. La primera es que las emociones no son buenas ni malas, sino que son adaptativas. Esto quiere decir que nos ayudan a adaptarnos a situaciones. El problema sucede cuando las situaciones cambian y nuestras emociones entran en un proceso de adaptación, por lo que debemos empezar un proceso de aprendizaje y entrenamiento. La segunda idea clave es que hay que aceptar que estos cambios de situación son constantes en nuestras vidas. De hecho, parte de lo hermoso de la vida es que cambia y nos ayuda a cambiar a nosotros también. La última idea clave es reconocer la posibilidad de que podemos estar muy contentos por estar en situaciones que al mismo tiempo nos generan estrés. La universidad es un ejemplo de estas situaciones. Podemos estar muy contentos por haber ingreso y estudiar una carrera, sin embargo, al mismo tiempo nos demanda mucho trabajo y genera estrés.

Si entendemos esas tres ideas claves podemos poner en práctica estas tres estrategias para gestionar mejor nuestras emociones.

La primera es reconocer que hay situaciones de las que no tenemos control para modificarlas. Por lo que nos toca asumir que debemos adaptar nuestras emociones para no perjudicarnos. Por ejemplo, las fallas de internet mientras estudiamos o las crisis políticas que solemos tener. Ante esos eventos incontrolables debemos ser conscientes que la ira o la preocupación no va a solucionar nada, por lo que conviene pensar en estrategias para sobrellevar la situación en el presente, más que ahondar en los motivos y en sus consecuencias. Tener un plan de emergencia para estas situaciones automatiza las acciones y evita que caigamos en un periodo de lamentación.

La segunda recomendación es entender la posible naturaleza de la procrastinación. Esta suele depender de dos aspectos: del miedo ante la posibilidad de fracaso al completar efectivamente una tarea y de la proyección de que este miedo surja en un futuro (el momento de estar realizando la tarea) por lo que optamos por evitarlo y nunca realizar la tarea. No es fácil dejar de proyectar posibles futuros trágicos y tampoco dejar de sentir miedo al fracaso, pero sí podemos entrenarnos en pequeñas tareas que nos ayuden poco a poco a procrastinar menos. Podemos buscar nuevas formas de estudiar que nos parezcan más entretenidas, como estudiar con compañeros, empezar por las clases más fáciles y decorar nuestro cuarto con información clave. También podemos tener objetivos diarios muy puntuales que nos ayudará a dimensionar realísticamente nuestras tareas.

La tercera recomendación es incrementar nuestro vocabulario emocional. Mientras más detalles tengamos en reconocer e identificar cómo nos sentimos y la forma en cómo estas emociones condicionan nuestras acciones, más control vamos a tener de ellas. Hablar con nuestros amigos y amigas sobre cómo nos sentimos y explorar el cómo se desenvuelven esas emociones en nuestra vida, nos entrenará en el entendimiento de nosotros mismos. Podremos encontrar los motivos emocionales de nuestras acciones y por lo tanto saber qué tanto y cómo las han condicionado.

Estas recomendaciones deben entenderse como pequeños tips para facilitar el manejo de emociones en la universidad. Recomendamos que para explorar cómo gestionar mejor tus emociones saques una cita con tu psicólogo asignado en la UFBI.

Mucha suerte.

Francisco Tateishi Serruto

Tutor del Área de Tutoría, Orientación y Consejería

UFBI

 

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